UPS! =S

Relato basado en un roche real.



Al final hasta fue gracioso. Nos moríamos de vergüenza y de miedo, pero gracias a tu hermanita todo resultó bien. ¿Y es que como se nos ocurre pedir y pedir sin fijarnos si nos alcanzaría la plata? El restaurante resultó más pituco de lo que pensé y la cuenta mucho más elevada de lo que calculamos, pero me gustó la pasta con salsa blanca, los panecillos, la limonada frozen y el súper helado que compartimos. Lo único que detesté (como siempre) fue la pizza (¡guacala!), pero por lo menos tú y mi hermana la disfrutaron.

¿Sabías que ésa fue la primera vez en mi vida que comí una pasta tallarín por tallarín? ¡Teníamos que hacer tiempo! El mozo (tan lindo él, que cuando reparamos en nuestros escasos fondos no quiso quitar nada de la orden porque “ya la había pasado”) nos miraba con la desconfianza del que sospecha, acertadamente, que el trío de sonsas a las que atendió en conjunto llevan en los bolsillos poco menos de s/.50 cuando deben pagar casi s/. 80. Y es que yo estaba tan confiada en que llegarías cargada con un buen fajo de dólares (supuse que tus 8 meses trabajando en un crucero te lo permitían) que me gasté la tercera parte de mi plata en un par de zapatillas ¡Y sin embargo tú apenas trajiste esa cantidad!

Esas casi dos horas fueron un chiste. No sabíamos a quién llamar para que nos auxiliara y ya estábamos preparándonos para pasarnos la noche lavando platos, cuando por suerte se te ocurrió pensar en tu hermanita. A mi me ponía nerviosa la idea de hacerla venir al restaurante a esa hora, pero ella no se amilanó (¡es mi heroína!) y aunque su llegada fue un lío (Demoraba mucho así que saliste a buscarla. Ella llegó justo después de eso así que yo salí a buscarte a ti y cuando regresé ya estabas sentada en la mesa. =S) todo resultó mucho mejor de lo que temíamos. Tanto que hasta pedimos otra limonada, ¡la plata por fin nos alcanzaba!


Con todo, ésa fue una de nuestras experiencias más divertidas, ¿o no? El trayecto de regreso a casa (¡con tu hermanita y la mía cargándonos en sus regazos!) nos la pasamos riéndonos como locas. Suena raro pero me gustó que compartir contigo ése roche (a pesar de sí llegar a pagar la cuenta, el embrollo nos avergonzó), aunque eso no significa que desee repetirlo… ¡La próxima revisaremos nuestros bolsillos antes de ordenar!


1 comentario:

Ansaher dijo...

Vaya, no me imagino en esa situación :$ Qué verguenza! Jajajaja

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