24 septiembre, 2013

LAMENTO VERDE.



Tras lenta y penosa agonía
reseco y marchito temo acabar,
pues muerta ya mi lozanía,
el mundo, indefenso, he de afrontar.

Dichoso el tiempo en que me erguía frondoso
cuando solo verme causaba regocijo
y bajo mi sombra se hallaba reposo
y era mi copa seguro cobijo.

Ahora, de la fecunda tierra que me alimentaba
solo queda una hondonada estéril,
pues, como al exuberante bosque que me resguardaba,
la asesinaron los de ambición fuerte y previsión débil.

¿No sabían acaso que el mundo ya era preso
de una terrible y criminal devastación?
¿No sabían acaso que su afán de “progreso”
le restaba vida a la futura generación?

Tarde comprenderán el precio real de su codicia.
Para entonces Natura yacerá agonizante
víctima atroz de la cruel malicia
y la arrogancia humana imperante.

Hijo de lo que fue selva virgen,
último vestigio de un inmenso verdor, soy.
Y espero mi final prediciendo a los que rigen:

Acabarán mañana, como acabo yo, hoy.




3 comentarios:

  1. Adoro los árboles.
    El poema es muy bueno.
    Y muy sabio.

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  2. Nos da señales la naturaleza, de que equivocamos el camino. Hay que construir nuevas formas de vida, en armonía con nuestro mundo en su totalidad.

    Saludos

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  3. Bonito poema. la imagen también, a detalle. Saludos!

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