04 marzo, 2012

ESPEJISMO.



…Entonces,
el chico malo me tomó de la mano
y me arrastro con él.

Corrimos por el mundo,
y  me revistió de su indiferencia,
de su ímpetu,
de su locura.

Y pude gritar que estaba cansada
que quería parar,
que quería que me dejaran de joder.


Me fui desnudando más de mí
y vistiendo más de él,
hasta el punto de no tener miedo
de mandar todo a la mierda

Continúe corriendo de su mano
sintiendo que me liberaba,
que lograba volar.

Y ya no era yo, si no él en mí.

Pensé que había roto mis amarras,
pero resultó que solo las cambié por cadenas.

Y tarde,
muy tarde,
descubrí que el chico malo
no fue mi libertador


sino mi verdugo. 


4 comentarios:

  1. Qué bonito! supongo que eso es lo que le pasa a muchísimas chicas (yo incluso puede incluirme, aunque no esté saliendo con el chico pero él sin saberlo me ha cambiado, y no sé si a peor o a mejor :S)
    Un beso!

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  2. Querida An!hace mil años que dejé de pasarme por el blog, disculpa que te responda el comentario tan tarde!

    Me alegra que te guste, aunque no trataba de referirme precisamente a un muchacho (ni a una muchacha no me malentiendas) si no a esa fuerza que a veces nos impulsa a hacer cosas que no necesariamente son buenas.

    Un beso.

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